Artículos 2020
Las deudas que nos agobian

Según las últimas estimaciones de los diferentes ministerios, la situación del coronavirus en nuestro país, tiene cierto retroceso, pero que quede claro que no hay que descuidarse del contagio, el cual tiene consecuencias graves en la mayoría de personas.

En los últimos cuadros estadísticos que hemos observado, notamos que los adultos mayores sufren una desesperación por el tiempo que están recluidos en sus hogares, incluso he discutido con diferentes personas de esa edad, sobre el tema y no les falta razón, no pueden prohibirles salir a andar por los parques y pasar un rato de relax, caminando y observando la alegría de vivir, una persona adulta mayor, sabe exactamente lo que hace y lo que desea de su vida. Si una persona de 80 años quisiera no seguir viviendo es factible, toma una decisión radical y automáticamente deja de vivir. Entonces, es muy fácil entender que las personas mayores saben cuidarse para seguir disfrutando de las bondades de la vida, seguir entregando ideas para el desarrollo y generar utilidad hasta que Dios diga que vayamos a acompañarlo. Al decir Dios no me refiero solo a la religión católica, en todas las religiones del mundo hay un dios, al cual se lo venera, como creador del Universo. Yo soy católico cristiano, por eso venero a Jesús, pero hay colegas míos que veneran a otros dioses, según la religión que profesen.

Otro si digo: La pandemia ha traído muchos problemas y dentro de ellos se encuentran las deudas adquiridas de manera personal, siendo estas deudas pequeñas, medianas y de montos exorbitantes, pero no es que la una o la otra sean diferentes, finalmente son deudas.  Deudas que no puede afrontar, por eso creo que el Estado tiene que otorgar en todos los casos facilidades para que el deudor pueda enfrentar y pagar tales deudas.

No se olviden que no hay nada más desesperante que llegar a fin de mes y no poder cubrir las deudas o cobrar un sueldo, hoy en día en nuestro país hay mucha gente que no puede hacer ninguna de las dos cuestiones mencionadas. Por eso creemos que no solamente se debería ayudar al deudor pequeño, sino también al deudor grande que no puede cubrir su compromiso y generalmente tiene como garantía su casa, auto u otros bienes. Tendría que hacerse lo que hizo en el año 1928 Estados Unidos y Europa, tras la Segunda Guerra Mundial, un plan de rehabilitación parecido al Plan Marshall. Después de la bomba de Hiroshima y Nagasaki reconstruyeron Japón y Alemania.

Tenemos que hacer lo posible para generar trabajo, construyendo carreteras, casas para vivienda, desarrollos comunales, de tal manera que los trabajadores puedan acceder mensualmente a un sueldo y con esto ir saliendo de sus agobiantes deudas.

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